El comentario de Gerbino: Dentro del pantano del oso

Publicado el: 4/07/22 11:58 AM

La semana pasada nos entregó el fin de mes, que en el caso de junio es también el fin de trimestre y semestre.

Como ha sido abundantemente recordado por los medios financieros, pero también por los medios generalistas, para Wall Street, representado por su principal índice SP500, fue el peor semestre desde el final de la gran crisis financiera de 2008-2009, con una pérdida de -20, 6%.

Las bolsas europeas, representadas por Eurostoxx50, han hecho un punto menos de medio año de descenso. Es el tercer peor comportamiento semestral desde 2009, también porque en Europa hay más frecuentación de los abismos bajistas que en EEUU. Peor que este primer semestre de 2022 ya se hizo de octubre a marzo de 2020 y de abril a septiembre de 2011.

Todas las bolsas, con excepciones marginales y puntuales (en Europa el índice portugués, en todo el mundo los de Turquía e Indonesia), han vivido, unas más, otras menos, la vergüenza de la caída.

Sin embargo, cabe señalar que, mientras los occidentales se encuentran entre los más penalizados y aún muy cerca de los mínimos de esta larga fase bajista, en Asia vemos una mayor vivacidad por parte de los índices japonés y chino, que ya han dado signos significativos de reversión y están en camino de reanudar el ascenso a sus máximos históricos.

Ya hemos motivado la difícil situación en Occidente, lidiando con el cuarto intento difícil de cruzar el pantano de los osos, con el aumento de la probabilidad de caer en recesión, inducido por la agresividad de los bancos centrales a lo largo del tiempo, que, para combatir la inflación podría estrangular por completo la capacidad de crecimiento de las economías occidentales y, solo dos años después de la recesión vertiginosa inducida por los bloqueos, arrastrarlas de nuevo a una nueva y peligrosa fase de recesión.

El incremento de este peligro se ve claramente en el comportamiento de los mercados de bonos, que han vuelto a empezar a comprarse desde hace dos semanas, con el resultado de que las rentabilidades del estadounidense a 10 años han caído desde el 3,50% el 14 de junio hasta el 2,89% del el viernes pasado. El comportamiento de los bonos europeos es similar, con el Bund alemán que del 1,92% que alcanzó el 16 de junio, cayó al 1,22% el viernes.

Los mercados expresan así un rotundo voto de censura a los bancos centrales. Ocurrió justo cuando en el Foro de Sintra, en Portugal, tanto Powell como Lagarde (pero sobre todo el primero) declararon que se llevarán a cabo políticas monetarias agresivas a toda costa y hasta que la inflación converja hacia el objetivo a largo plazo, ahora muy distante, del 2% o un poco más.

La respuesta de los mercados ha sido reducir la rentabilidad de los vencimientos más largos, lo que significa estar cada vez más convencidos de que se avecina la recesión, o de que los bancos centrales se verán obligados, para evitarla, a admitir por segunda vez que se equivocaron (esta vez subestimando la recesión) y, para remediarlo, volverán a inundar de liquidez los mercados con Quantitative Easing, quizás cambiando de nombre.

Si este escenario empieza a ser interesante para la renta fija, no lo es en absoluto para la renta variable, porque una recesión probablemente provocaría nuevas caídas en los índices bursátiles, debido a la revisión de los beneficios empresariales.

Por eso, si bien es cierto que la renta variable también tendría muchas ganas de pasar página, al ritmo del lema “nuevo semestre, nueva vida”, también es cierto que no se dan las condiciones para rebotes no efímeros. en este momento.

Así que el pasado viernes Wall Street hizo lo poco que pudo para intentar frenar la caída de los días anteriores. Lo consiguió en parte, con una subida nada despreciable del SP500 (+1,06%), pero que se frenó una vez se acercó a esa resistencia de los 3.838 que hace un par de semanas hace referencia a la incapacidad de girar al alza de las bolsas. .

Eurostoxx50 (-0,19%) marcó la tercera sesión consecutiva de descenso y no se vio afectado por el deseo de rebote estadounidense.

Hoy será una sesión anónima e intrascendente por el cierre de los mercados americanos por el Día de la Independencia, la fiesta repleta de desfiles de veteranos y dedicada al ritual del asado.

Lo que suceda en Europa será completamente precario. Esperando a que los estadounidenses digieran la carne de toro a la parrilla.

Pierluigi Gerbino – Estratega del Instituto Español de la Bolsa


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