El trading es un juego de billar

Publicado el: 9/05/22 3:31 PM

Sonrisas y estrategias.

Éramos poco más que niños. 

Como todos los chicos de esa época, hablo de los 70, salíamos por las tardes y sobre todo los sábados por la noche estaba el maravilloso mundo de la noche adolescente.

A veces íbamos a un bar fantástico, con una bonita sala llena de billares. Y los sábados se hacía tarde jugando.
En ese lugar teníamos a un mito que seguir.

Su nombre era Ray Reardon, un galés, que desde 1970 se había convertido en la estrella en ascenso del billar mundial tras haber conquistado el título mundial superando al inglés Fred Davis: grande en el billar desde los años cincuenta, en fase descendente, tras haber admitido que Reardon había adoptado estrategias revolucionarias exitosas.

Obviamente, el sueño adolescente era emular esas estrategias. Fácil, ¿verdad? Reardon, al final, solo fue campeón mundial…

Para nosotros, el deseo de jugar al billar pasó rápidamente, como había venido: al crecer, las niñas también salían por la noche, y era mucho más divertido coquetear que jugar al billar.

Pero Reardon, en mi vida, asumió un significado particular y, por curiosidad, de vez en cuando, a lo largo de los años, fui a investigar las etapas progresivas de su éxito.

Seis veces campeón del mundo en los setenta, corrió la misma suerte que había corrido su gran oponente Davis: poco a poco la nueva generación de jugadores inventó nuevas estrategias, nuevos modelos… y Reardon también empezó a perder.

La derrota definitiva llegó en 1991, cuando tuvo que reconocer el «invicto» de su oponente norirlandés Jason Prince: a quien fue a estrechar calurosamente la mano con una gran sonrisa, tras perder en la final del campeonato mundial de ese año. 

Fue una coincidencia, mis recuerdos como muy joven aficionado al billar se remontaban a poco menos de dos décadas antes, pero analicé todos los detalles . Una maravillosa entrevista de la BBC con el campeón desvalido me iluminó.

Preguntado por el reportero: “A diferencia de otros campeones de billar, siempre sonríes incluso cuando pierdes. ¿Porque?».

Reardon respondió con la misma sonrisa que le había visto dar cuando, en la final, había ido a darle la mano a Jason Prince.

«Odio perder. Pero me encanta este juego y me gustaría mostrárselo a los demás de la mejor manera posible. Y ciertamente no podría hacerlo con cara de enfado”.

El valor de una sonrisa supera con creces cualquier sentimiento negativo que tengamos. Cuando perdemos, en el trading o en la vida, aprendemos a sonreír, estamos aprendiendo algo.
Enfrenta al mercado con estrategia y una sonrisa… y ama el juego. 
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Mauricio Monti
editor
Instituto Español de la Bolsa


P.D.: El billar tiene un paralelo interesante con el trading: lo que encuentras es como un gráfico de bolsa, diferente cada vez, una situación nueva cada vez. Y dentro de ese universo que cada vez es nuevo, debes ser capaz de aplicar un modelo estratégico ganador.
La sonrisa ayuda mucho, es una gran energía, es un combustible. Recuerde Reardon, la próxima vez que esté frente a un gráfico e ingrese su operación. ¡Te esperamos en nuestro encuentro semanal!

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