En una librería de Nueva York, un anciano hojeaba un libro de Montaigne. Llevaba décadas visitando la misma tienda, revisando los mismos títulos.
Había algo en los clásicos que lo atraía más que cualquier bestseller del momento. «Si este libro ha sobrevivido cuatro siglos, debe haber una razón», pensó.
Lo que este hombre intuía es algo que matemáticos, inversores y filósofos han tratado de formalizar: el Lindy Effect.
¿Qué es el Lindy Effect?
El Lindy Effect es un principio que dice que cuanto más tiempo ha existido algo, mayor es la probabilidad de que siga existiendo en el futuro. Aunque suena intuitivo, tiene profundas implicaciones en áreas tan diversas como la literatura, la tecnología, la inversión y la supervivencia de ideas.
El concepto se originó en la década de 1960 en el mundo del espectáculo. Un grupo de comediantes se reunía regularmente en el «Lindy’s», un restaurante de Manhattan, y notaron que la duración de la carrera de un comediante estaba inversamente relacionada con su éxito temprano.
Los artistas que habían estado en el escenario durante décadas parecían tener más posibilidades de seguir actuando en el futuro que los recién llegados.
La idea fue formalizada más tarde por Benoit Mandelbrot y popularizada por Nassim Taleb en Antifrágil. Taleb argumenta que lo que ha resistido el paso del tiempo tiene propiedades ocultas de resiliencia y robustez, cosas que las modas pasajeras no tienen.
En otras palabras, lo antiguo no solo sobrevive, sino que lo hace porque es intrínsecamente más fuerte.
Veamos algunos casos fascinantes donde el Lindy Effect se ha manifestado en el mundo real.
La Literatura clásica vs. bestsellers
En 1923, F. Scott Fitzgerald publicó El Gran Gatsby. No fue un éxito inmediato; de hecho, cuando murió en 1940, apenas se habían vendido 25,000 copias.
Sin embargo, casi un siglo después, sigue siendo una de las novelas más leídas en EE.UU. en comparación con los libros que hoy lideran las listas de bestsellers y que en unos años desaparecerán de la conversación cultural.
Este fenómeno es un claro ejemplo del Lindy Effect: un libro que ha sido relevante durante 100 años probablemente lo siga siendo otros 100. La mayoría de los libros actuales serán olvidados en una década, mientras que las obras de Shakespeare o Cervantes seguirán vigentes porque han demostrado ser valiosas a lo largo del tiempo.
Tecnologías que resisten
Observemos la rueda. Se inventó hace más de 5,000 años y sigue siendo insustituible. Lo mismo ocurre con la bicicleta: aunque han surgido tecnologías de transporte más avanzadas, la bicicleta sigue siendo una solución óptima para la movilidad.
Si comparamos esto con los avances tecnológicos de las últimas dos décadas, vemos que muchas innovaciones han desaparecido: ¿recuerdas los reproductores de MiniDisc o los Google Glass? Lo que ha existido por más tiempo tiene más posibilidades de seguir existiendo.
Finanzas y el oro
Desde el Imperio Romano hasta la actualidad, el oro ha sido considerado una reserva de valor. Ha sobrevivido crisis, guerras, hiperinflación y cambios de gobierno.
En contraste, el valor de las criptomonedas o nuevas divisas fiduciarias es mucho más incierto. El oro, con miles de años de historia, tiene más probabilidades de seguir siendo relevante que cualquier activo financiero moderno.
El Caso de la Medicina Tradicional
Mientras muchos tratamientos médicos modernos vienen y van, algunas prácticas antiguas han demostrado su eficacia con el tiempo. La aspirina, derivada de la corteza del sauce y usada desde la antigüedad, sigue siendo un fármaco esencial.
La acupuntura, con miles de años de historia, sigue siendo utilizada en muchas partes del mundo, mientras que muchas terapias modernas son descartadas después de pocas décadas de uso.
Los traders pueden aplicar el Lindy Effect en su toma de decisiones. Si un activo ha existido por décadas y ha sobrevivido múltiples ciclos económicos, probablemente tenga más estabilidad que un activo nuevo. Invertir en empresas centenarias o en industrias que han demostrado su solidez es una estrategia más segura que apostar por modas pasajeras.
Los patrones de comportamiento en los mercados financieros también siguen esta lógica. La psicología del mercado y la naturaleza humana han cambiado poco con el tiempo.
Las burbujas especulativas existían en el siglo XVII con la Tulipomanía y siguen existiendo hoy con criptomonedas y acciones meme. Lo que ha funcionado en el pasado tiene más probabilidades de seguir funcionando en el futuro.





